Incauca se consolida como el mayor cogenerador de energía a partir de biomasa en Colombia
Desde el norte del Cauca, un modelo de economía circular convierte residuos agrícolas en energía limpia para miles de hogares.
En medio del debate sobre cómo acelerar la transición energética en Colombia, una fuente silenciosa pero constante gana protagonismo: el bagazo de la caña.
En el norte del Cauca, Incauca convirtió ese residuo fibroso que queda tras extraer el jugo de la caña en el corazón de un modelo de generación eléctrica renovable que hoy aporta energía al país y sostiene un ecosistema social y productivo alrededor suyo.
Mauricio Aguilar, director de Negocios de Energía de la compañía, lo explica con sencillez: “En nuestro complejo industrial nada se pierde. Todo lo aprovechamos y lo convertimos en electricidad o en abono”.
Ese principio resume la apuesta de economía circular que hoy posiciona al ingenio como el mayor cogenerador de energía a partir de caña en Colombia.
Del residuo al kilovatio
El proceso inicia en el campo. Incauca opera con cosecha 100 % mecanizada, sin quemas, lo que deja mayor biomasa disponible. Tras la molienda, el tronco de la caña se transforma en azúcar y bioetanol, y el bagazo, una fibra con alto poder calorífico, se convierte en combustible para calderas que producen vapor.
Ese vapor mueve turbinas y genera electricidad en un esquema de cogeneración: energía térmica y eléctrica a partir de un mismo recurso renovable.
“Somos autosuficientes energéticamente y, además, entregamos excedentes al Sistema Interconectado Nacional”, señala Aguilar. En 2024, la planta generó 352 GWh y puede aportar hasta 32 GWh mensuales a la red, suficiente para abastecer una ciudad intermedia como Buenaventura o Popayán, de alrededor de 300.000 habitantes.
En una región históricamente deficitaria en energía, cada kilovatio producido localmente reduce pérdidas por transmisión y fortalece la confiabilidad del sistema.
El momento en que más se siente ese respaldo es en verano. Mientras la matriz hídrica se tensiona por menores caudales, la cosecha de caña es más eficiente y la cogeneración aumenta. “Cuando el sistema se estresa, nosotros estamos aportando con mayor firmeza”, afirma Aguilar.
Inversión, regulación y transición
El salto más reciente se consolidó tras una inversión cercana a 230.000 millones de pesos iniciada en 2018 y culminada en 2023, que convirtió a Incauca en el cogenerador más grande del sector azucarero. El proyecto se estructuró bajo la Ley 1715 de energías renovables y superó un exigente proceso ambiental y regulatorio.
Pero la visión va más allá del bagazo. La destilería produce hasta 120 millones de litros anuales de bioetanol, un biocombustible que, al mezclarse con gasolina, reduce de forma significativa las emisiones frente a combustibles fósiles y mejora la calidad del aire urbano.
Además, la compañía explora proyectos de biogás a partir de vinazas, biometano e incluso combustibles sostenibles para aviación, así como iniciativas en hidrógeno verde.
“Todos estos proyectos tienen algo en común: aportan a la reducción de gases de efecto invernadero y a un futuro más sostenible”, resume Aguilar.
Energía que también es tejido social
El impacto no es solo energético. Más de 3.200 empleos dependen de la operación, con beneficios que en 2024 superaron los 239.000 millones de pesos. La empresa sostiene programas educativos como la Escuela Incauca, con seis décadas de historia, becas universitarias, alianzas con el SENA y escuelas de fútbol que atienden a cerca de 1.400 niños y jóvenes al año.
En paralelo, proyectos como “Lo Mejor de Nuestra Tierra”, desarrollado con la comunidad Nasa en Miranda, han permitido sustituir cultivos ilícitos por producción de mora, duplicando cosechas y triplicando ingresos familiares frente a la línea base.
En un país que busca diversificar su matriz energética sin descuidar el desarrollo regional, el caso de Incauca muestra que la transición también puede nacer del campo. Desde la fibra que antes era residuo hasta el kilovatio que llega a la red, el bagazo se convierte en símbolo de una energía que no solo ilumina hogares, sino que dinamiza territorios enteros.
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Publicado por Massimo Di Santi
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