Transición energética e IA disparan demanda de minerales críticos: ANM identifica 17 grupos clave
La transición energética, la IA y la digitalización han disparado la demanda de estos recursos. En la lista nacional, actualmente, hay 17 grupos identificados.
En la palma de su mano no solo tiene una cámara, un reproductor de audio o una pantalla táctil. También sostiene una combinación de minerales críticos sin los cuales su celular, simplemente, no existiría.
Detrás de ese dispositivo, y de buena parte de las tecnologías que hacen parte de la vida cotidiana, está la actividad minera. Metales y minerales como el cobre, el litio, el grafito, el níquel o las tierras raras son necesarios para fabricar y hacer funcionar desde computadores y vehículos eléctricos hasta redes de transmisión, paneles solares y centros de datos.
Pero, ¿qué hace tan especiales a estos recursos? La respuesta está en las propiedades que aporta cada uno de ellos.
El cobre, por ejemplo, actúa como un conductor de electricidad, razón por la cual resulta esencial en cables, motores y sistemas eléctricos. El litio, por su parte, es la base de las baterías recargables que almacenan la energía proveniente de fuentes renovables, como la solar y la eólica, y que impulsan buena parte de los vehículos eléctricos.
Si se quiere dimensionar aún más su valor estratégico, basta con mirar una turbina eólica o la pantalla de un teléfono móvil. Los imanes permanentes que permiten el funcionamiento de estos aerogeneradores, así como la emisión de luz y la respuesta táctil de celulares y tabletas, dependen de tierras raras como el neodimio, el disprosio o el europio.
A estos se suman el grafito, indispensable para los ánodos de las baterías de ion-litio; el cobalto, que aporta estabilidad y seguridad a estos sistemas de almacenamiento; y el níquel, que incrementa su densidad energética y autonomía. Cada uno cumple una función distinta, pero todos comparten una misma característica, y es que sin ellos, la tecnología moderna, tal como la conocemos, no sería posible.
¿Colombia tiene minerales críticos?
Hablar de minerales críticos no significa lo mismo en todos los países. Lo que para una economía puede ser un recurso estratégico, para otra puede no representar una prioridad.
De acuerdo con el Dr. Richard Bishop, profesor de ingeniería de minas y minerales de Virginia Tech, cada nación construye su propia lista con base en factores como la demanda interna, las industrias que busca fortalecer y la vulnerabilidad de sus cadenas de suministro.
“Estados Unidos tiene una lista de aproximadamente 60 minerales considerados estratégicos, mientras que otros países manejan listas diferentes dependiendo de su demanda interna, sus industrias y la vulnerabilidad de sus cadenas de suministro”, explicó.
En Colombia ocurre algo similar. Hace tres años, la Agencia Nacional de Minería (ANM) actualizó el listado de las materias primas que son consideradas estratégicas, es decir, que responden a las demandas del mercado local.
En total identificó 17 grupos de minerales, entre los que figuran el cobre, el níquel, el zinc, el hierro, el manganeso, el cromo, el oro, las esmeraldas, el carbón metalúrgico y minerales industriales como la caliza, el yeso, la bauxita, los fosfatos y las arenas silíceas.
Como parte de ese proceso, la ANM también ha identificado los escenarios en los que se puede aprovechar su potencial.
En el caso del cobre, a finales de diciembre del año pasado se lanzó una ronda minera con 14 áreas estratégicas en los departamentos de Antioquia, Cesar, La Guajira y Tolima, y que cuentan con perspectivas favorables en materia mineral para este metal, oro y polimetálicos. A esto se suma el proceso que actualmente adelanta para la exploración y explotación de fosfatos.
Para Bishop, ese es apenas el comienzo. “Desde el punto de vista geológico, Colombia es un país extraordinario. Tiene un enorme potencial que todavía no ha sido plenamente explorado. Existen proyectos activos de cobre, plata y oro, pero aún hay amplias zonas cuyo potencial sigue siendo desconocido”, destacó.
El experto también considera que ese panorama representa una oportunidad para ampliar el conocimiento geológico del territorio y fortalecer la cooperación entre Colombia y Estados Unidos en materia de exploración y desarrollo de minerales estratégicos.
En total se identificaron 17 grupos de minerales, incluyendo el cobre, el litio y el silicio. Foto: Canva
El elemento “crítico”
Conforme pasan los años, la demanda por tecnología no deja de crecer. Cada nuevo desarrollo en inteligencia artificial, automatización o conectividad, así como el paso hacia energías más limpias, trae consigo que estos recursos se necesiten cada vez más.
Un ejemplo de ello es el crecimiento sostenido de la movilidad eléctrica. Tan solo en Colombia, entre enero y junio de 2026 se matricularon 24.477 vehículos eléctricos, lo que se traduce en un incremento del 235,5 % respecto al mismo periodo del año anterior.
El problema es que la oferta de minerales no avanza al mismo ritmo. Mientras el mundo acelera su transformación digital y energética, desarrollar nuevos proyectos mineros puede tardar años. Ese desbalance ha llevado a que muchos países clasifiquen estos materiales como estratégicos o críticos.
Pero ese calificativo va mucho más allá del papel que desempeñan en la fabricación de celulares, vehículos eléctricos o paneles solares. Lo que realmente los convierte en «críticos» es la combinación de dos factores: son indispensables para industrias enteras y, al mismo tiempo, su abastecimiento puede verse comprometido por razones geológicas, económicas o geopolíticas.
En ese sentido, la Agencia Internacional de la Energía (EIA, por sus siglas en inglés) ha advertido que garantizar un suministro fiable de recursos críticos será fundamental para la seguridad de los sistemas energéticos. No obstante, la sobreconcentración actual en algunos mercados podría dificultar esa labor.
Para hacerse una idea, entre 2020 y 2024, los tres principales refinadores de cobre, litio, níquel, cobalto, grafito y tierras raras pasaron de controlar, en promedio, 82 % a 86 % del mercado mundial. Además, casi todo el crecimiento de esa capacidad provino de un solo actor: Indonesia, en el caso del níquel, y China para el resto de estos minerales.
Por tal motivo es que los expertos consideran una prioridad poner el foco en la diversificación para el desarrollo de cadenas más resilientes y suficientes.
Así las cosas, en la palma de su mano sigue estando el mismo celular con el que comenzó esta historia. La diferencia es que ahora también es posible entender por qué detrás de ese dispositivo hay una cadena de minerales que hoy mueve inversiones, redefine las cadenas de suministro y se ha convertido en uno de los ejes de la competencia económica y tecnológica entre países.
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Publicado por Massimo Di Santi
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