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Crisis en el Estrecho de Ormuz desplaza el interés energético hacia América Latina

Desde el inicio de las operaciones militares en Irán el pasado 28 de febrero y el efectivo cierre del Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial y el 33% de los insumos para fertilizantes, la mirada de las potencias industriales se está desplazando discretamente de las arenas de Oriente Medio hacia las cuencas de América Latina

América Latina no es solo un observador de esta crisis; es un nuevo epicentro de oportunidades. Como señala un informe del banco suizo Lombard Odier, la región podría incrementar drásticamente su participación en el mercado global. “Brasil aparece como el país mejor posicionado para liderar la búsqueda de seguridad energética en la etapa posterior al conflicto”, afirma la entidad. Y es que, ante la parálisis de infraestructuras clave como la planta de Ras Laffan en Catar, que según el ministro de Energía de Singapur, Tan See Leng, podría tardar hasta cinco años en volver a operar, el mundo necesita un relevo confiable.

Escudo contra los puntos de "estrangulamiento"

La gran ventaja estratégica de América Latina es su geografía. A diferencia de los productores del Golfo, la región está libre de los riesgos de este tipo de puntos, según destacan Luisa Palacios y Diego Rivera Rivota del Centro de Política Energética Global (CGEP) de la Universidad de Columbia. Esta confiabilidad ha despertado el interés de naciones como Singapur, que ya está obteniendo suministros adicionales de la región para sostener su economía.

América Latina ya estaba posicionada para ser la principal fuente de crecimiento de suministro no-OPEP en 2026, con un aumento potencial de 700,000 a 800,000 barriles por día. Brasil espera alcanzar los 5 millones de barriles diarios para 2030, mientras que Guyana proyecta duplicar su producción actual hasta los 1.7 millones de barriles en el mismo plazo. Argentina, por su parte, podría superar el millón a finales de este año gracias al empuje de Vaca Muerta.

El Renacimiento del Gas y el GNL

El conflicto no solo ha disparado los precios, sino que ha validado las inversiones en GNL. Argentina, tras alcanzar récords de producción en 2025, tiene en la mira dos proyectos críticos de GNL flotante: Southern Energy (6 MTPA para 2027) y Argentina LNG (12 MTPA), cuya decisión final de inversión se espera para mediados de este año.

Proyecto Southern Energy para la exportación de gas natural licuado (GNL) en Argentina

México también juega una pieza clave. Aunque tradicionalmente importador, su capacidad de reexportar gas estadounidense a través de terminales como Altamira y la futura Sempra ECA LNG en la costa del Pacífico (prevista para el verano de 2026), lo convierte en el puente ideal hacia el mercado asiático, hambriento de alternativas al gas catarí.

Incluso Venezuela, con el 17% de las reservas mundiales de petróleo y gigantescas reservas de gas, vuelve a ser el "comodín" del mercado, aunque su recuperación total, según expertos, sigue supeditada a mejoras drásticas en su seguridad jurídica.

Inflación y fertilizantes

América Latina es un gigante en recursos pero un enano en refinación. El cierre de Ormuz ha golpeado su "eslabón más débil": la importación de productos refinados y fertilizantes. Manuel Pulgar-Vidal, líder para clima y energía de WWF Internacional, advierte que la pérdida de fertilizantes producidos en los procesos petroquímicos de Irán está poniendo en jaque la seguridad alimentaria.

El cierre de la ruta marítima afecta al 35% de la urea y al 45% de los sulfuros mundiales necesarios para los fertilizantes de fosfato. Esto encarece la producción agrícola en potencias como Brasil y Argentina. En paralelo, la inflación energética en los mercados emergentes se estima en un 4.0%, 50 puntos básicos por encima de las previsiones anteriores al conflicto. Los gobiernos responden como pueden: mientras Chile permite el traspaso de costos al consumidor, México subsidia el diésel y Brasil recorta impuestos para evitar huelgas de camioneros.

La seguridad energética es verde

Quizás el efecto más transformador de la guerra sea la aceleración de la transición energética. Como escribe Rosilena Lindo, exsecretaria de Energía de Panamá, "las renovables ya no son solo una opción climática, son una estrategia de seguridad". La volatilidad de los fósiles ha hecho que la energía eólica y solar sean económicamente más competitivas.

América Latina parte de una posición de ventaja envidiable: el 70% de su generación eléctrica ya es renovable. Según el think tank Ember, en 2025 la energía solar y eólica generaron cinco veces más electricidad que el carbón en la región. Andrés Rebolledo, Secretario Ejecutivo de la OLADE y exministro de Energía de Chile, considera que esta crisis “puede convertirse en un fuerte disparador de la transición, al acelerar inversiones en energías renovables, almacenamiento, eficiencia energética y electrificación, precisamente, para reducir la dependencia externa, fortalecer la soberanía energética y disminuir la exposición futura a shocks internacionales".

Para Leonardo Stanley, investigador del CEDES, la verdadera soberanía reside en los 1,094 proyectos renovables de gran escala que la región tiene en desarrollo, valorados en más de 500.000 millones de dólares. "Si observamos lo ocurrido en el pasado, algunos países supieron aprovechar las crisis para salir del modelo extractivo, como Costa Rica, mientras otros profundizaron el modelo de combustibles fósiles como Argentina".

La volatilidad de un sistema global basado en fósiles

Para América Latina, este momento representa una encrucijada histórica. Puede optar por profundizar el modelo extractivo tradicional bajo el espejismo de los precios altos, o puede aprovechar esta renta extraordinaria para consolidarse como un laboratorio global de sostenibilidad. Con el 25% de los minerales críticos del mundo y un potencial hídrico, solar y eólico sin parangón, la región tiene la oportunidad de dejar de ser una víctima de la geopolítica ajena para convertirse en actor de peso y dueña de su propio destino energético.

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Publicado por Massimo Di Santi

Massimo Di Santi. Periodista, Comunicador Social y Presentador de diferentes medios internacionales. Ganador de múltiples premios, ha cubierto importantes eventos a nivel mundial y es un destacado periodista de guerra. Creación IA

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