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IEA prevé baja en demanda global de combustibles para 2026 por crisis en Irán

La Agencia de Energía afirmó que, pese a la baja en algunos combustibles, no se registran variaciones significativas, aunque sí un cambio en la tendencia.

La demanda global de gasolina, gas, diésel y combustibles para aviación registrará una disminución en 2026 frente a los datos de 2025. Este cálculo corresponde a la Agencia Internacional de Energía (IEA, por sus siglas en inglés), que señala que la guerra en Irán impactó el mercado global, generando cambios no solo en la oferta de energéticos, sino también en la demanda de combustibles derivados del petróleo.

Sin embargo, las cifras no muestran una caída pronunciada en este mercado. En gasolina motor, la demanda se mantendría en 27,8 millones de barriles diarios; en diésel alcanzaría 29,1 millones de barriles diarios. En el caso del jet fuel y el queroseno, incluso se proyecta un leve incremento, al pasar de 7,7 millones a 7,8 millones de barriles diarios. No obstante, en gasolina, gas y diésel sí se registrarían ligeras disminuciones durante el año, aunque estas no superarían 0,4% en su variación.

Aun así, las tensiones derivadas de la guerra en Irán y los bloqueos en rutas estratégicas para el transporte de petróleo, como el estrecho de Ormuz, sí han impactado el consumo de derivados del crudo. En lugar de mantener una tendencia al alza, la demanda se contraería. La agencia estimó que el consumo global disminuirá en 80.000 barriles diarios en un año. Mientras tanto, en los países no pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) habría una expansión de 150.000 barriles diarios, mientras que en los miembros de este organismo se registraría una caída de 240.000 barriles diarios.

Adicionalmente, el impacto del conflicto ocasionó una caída repentina en las entregas de crudo a nivel mundial durante marzo, con una disminución interanual de 800.000 barriles diarios, a lo que se sumó un impulso negativo adicional en abril de 2,3 millones de barriles diarios. Esto representó la mayor caída mensual desde comienzos de 2021.

Este panorama podría comenzar a normalizarse si las cadenas de suministro empiezan a restablecerse a partir de mayo y si se consolidan mejores perspectivas económicas. En caso de que los precios del petróleo disminuyan, habría incentivos para que la demanda vuelva a crecer. De acuerdo con la agencia, para el segundo trimestre de 2026 se mantiene una trayectoria a la baja de 1,5 millones de barriles diarios en su variación interanual, mientras que las variaciones positivas en la demanda solo se esperarían hacia el cuarto trimestre del año.

Debido a que el bloqueo en el estrecho de Ormuz desorganizó las cadenas de suministro hacia Asia, los productos petroquímicos, derivados de estos energéticos, muestran efectos más inmediatos. En este contexto, el gas licuado de petróleo (GLP), el etano y la nafta registran las mayores caídas en la demanda, mientras que la gasolina, el queroseno y los combustibles para aviación presentan contracciones más moderadas, de hasta 0,4%.

Guerra en Irán presiona a la baja la demanda de gasolina, diésel y gas

Por otro lado, el aumento en los precios del barril de petróleo es uno de los factores que explica la menor demanda, especialmente en los países de la OCDE. Esto ocurre en un contexto de perspectivas económicas más moderadas, con un crecimiento del PIB mundial estimado en 3% para 2026, frente a la previsión de 3,4% que se tenía en marzo de este año, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA).

Aun así, pese a este panorama de menor demanda global, la agencia insiste en que China e India seguirán siendo los principales mercados para el consumo de petróleo.

¿Qué perspectivas hay para Colombia?

Iván Arroyave, banquero de inversión y analista del sector energético, señaló que en materia petrolera no se observa una caída pronunciada, pero tampoco una tendencia clara al alza. Según cifras de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), el rango de producción estaría entre 730.000 y 750.000 barriles diarios, con descensos moderados frente a 2025.

El analista estimó que hacia finales de 2026 y durante 2027 la producción se mantendría en ese mismo rango, aunque con una inclinación progresiva a la baja, ya que en el corto plazo no existen proyectos capaces de modificar esa tendencia.

En cuanto a la industria gasífera nacional, señaló que la situación será más exigente, debido a que la oferta local se ha reducido. Esto implicaría que hacia finales de 2026 y 2027 la dependencia de energéticos importados será mayor.

“En gasolina y diésel el impacto no proviene de la producción local de crudo. Colombia forma precios con referencia internacional y su sistema de refinación, principalmente Ecopetrol con las refinerías de Cartagena y Barrancabermeja, cubre la mayor parte de la demanda. Lo que cambia es el margen del sistema. Con una producción petrolera que no crece y un gas cada vez más importado, se reduce la capacidad de amortiguar choques”, señaló.

Precios del diésel. Imagen: tomada de Freepik
Precios del diésel. Imagen: tomada de Freepik

Con base en lo anterior, el analista afirmó que esta situación podría presionar al Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, ya que cada vez resulta más difícil sostener la diferencia entre los precios internos y los internacionales, especialmente en el caso del diésel.

El efecto más probable, explicó, sería una mayor necesidad de ajustes y un menor margen para contener los precios, más que problemas de abastecimiento. En combustibles de aviación, el ajuste suele ser operativo, ya que depende de la refinación local y de cambios en la demanda, los cuales se equilibran mediante importaciones.

Por su parte, Felipe Bernal, miembro del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia, afirmó: “con menor producción local y mayor exposición internacional, Colombia se vuelve más vulnerable a choques externos. Precios, logística y geopolítica empiezan a pesar más que antes. El debate no es si la producción cae 2% o 3%. El problema es que el sistema dejó de incorporar nuevos proyectos que compensen la declinación natural. Eso es lo que define 2027, no 2026”, afirmó.

A su turno, Arroyave concluyó que, en el caso del gas, una mayor dependencia de importaciones elevaría el costo de la generación térmica. Si se presenta estrechez en este mercado, esto podría trasladarse a las tarifas de energía y a sectores como el transporte, la aviación y la industria.

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Publicado por Massimo Di Santi

Massimo Di Santi. Periodista, Comunicador Social y Presentador de diferentes medios internacionales. Ganador de múltiples premios, ha cubierto importantes eventos a nivel mundial y es un destacado periodista de guerra. Creación IA

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