Soberanía y progreso: El compromiso del sector hidrocarburos con el futuro del país
Por PhD Mario Fernando Zamora Santacruz
La historia económica de Colombia ha estado marcada por constantes vaivenes en sus modelos de desarrollo. Sin embargo, pocos giros prometen ser tan drásticos y esperanzadores como el que se avecina con el cambio de gobierno este próximo 7 de agosto.
El triunfo electoral de Abelardo De La Espriella representa una enmienda estructural necesaria a la agenda de transición energética que el país venía ensayando. Su llegada al poder abre una ventana de oportunidad indispensable para asegurar la estabilidad y la soberanía de la nación.
La columna vertebral de su programa es la reactivación de la industria petrolera y el avance hacia el desarrollo de la fracturación hidráulica (fracking) de forma responsable y consensuada.
Esta política busca desmantelar de manera inmediata el freno a la adjudicación de nuevos contratos de exploración de hidrocarburos implementado por la administración anterior.
Devolverle al sector extractivo su rol histórico como motor financiero del Estado es un paso lógico y urgente. Los datos del primer cuatrimestre de este año 2026 son una señal de alarma clara: la producción anual de petróleo en Colombia ha registrado una tendencia a la baja, ubicándose en un promedio de 736.230 barriles diarios frente a los 747.000 del mismo periodo de 2025.
En una economía fuertemente dependiente de las divisas del crudo, esta caída se traduce en menos recursos para inversión social, infraestructura y estabilidad macroeconómica. Desde una perspectiva pragmática y técnica, el subsuelo sigue siendo la fuente más confiable y rápida de estabilización fiscal.
Como era de esperarse, la victoria de De La Espriella ha sido recibida con un renovado entusiasmo por parte de nuestro sector corporativo y los gremios del sector extractivo. Entidades de gran relevancia como Campetrol han expresado su total disposición para dialogar sobre el futuro energético, reafirmando el papel de la industria como aliada clave del crecimiento nacional.
Por su parte, la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos, Energía y Tecnologías Afines (Acipet) ha recordado un principio fundamental: la industria de los hidrocarburos no es solo una fuente de ingresos, sino el pilar absoluto de la soberanía, la autosuficiencia energética y un generador clave de regalías y empleo regional.
Del mismo modo, la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP) ha manifestado su firme compromiso de alinearse con las metas del nuevo ejecutivo. El gremio está listo para aportar su conocimiento técnico en la búsqueda de soluciones sostenibles que demuestren que el desarrollo industrial y el cuidado del entorno pueden ir de la mano.
El gran desafío de la nueva administración y de nosotros como gremio no consistirá únicamente en reactivar taladros o atraer capitales extranjeros. El verdadero reto radicará en materializar ese fracking responsable, operando con total transparencia y bajo un estricto consenso social.
No pretendemos imponer proyectos; el camino hacia el éxito de los yacimientos no convencionales pasa necesariamente por escuchar a las comunidades locales de zonas neurálgicas como la cuenca del Valle del Magdalena Medio y municipios como Puerto Wilches. La pedagogía basada en evidencia científica y el diálogo abierto serán los mejores mecanismos para construir confianza.
Resulta fundamental liderar este proceso demostrando que la ingeniería nacional cuenta con los más altos estándares ambientales para proteger el agua, la biodiversidad y el entorno social. El fracking responsable debe concebirse como un proyecto de país donde los beneficios económicos impacten de manera directa y positiva en la calidad de vida de las regiones que nos acogen.
Colombia se encamina hacia un modelo de realismo económico dictado por la urgencia de sus cifras de producción. La reactivación petrolera dará el oxígeno financiero que el país necesita a corto y largo plazo.
El éxito de la era que inicia el 7 de agosto dependerá de una alianza fuerte entre el gobierno y un gremio comprometido, capaz de demostrar que la riqueza del subsuelo es, mediante el consenso y la excelencia técnica, la clave para la estabilidad, el progreso y la armonía de todos los territorios de la nación.
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Publicado por Massimo Di Santi
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