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Siete de cada diez proyectos de hidrocarburos registran sobrecostos o retrasos

Un análisis de 110 inversiones del sector encontró que los costos superaron las estimaciones en US$138.000 millones

Siete de cada diez grandes proyectos de exploración y producción de petróleo y gas registran cambios en sus costos o cronogramas, mientras que más de la mitad enfrenta imprevistos relacionados con las condiciones del subsuelo.
Las desviaciones pueden comprometer el valor de las inversiones y representan un desafío para una industria que necesita administrar sus recursos en medio de la incertidumbre sobre el comportamiento de los yacimientos.
Así lo advierte Bain & Company en su análisis A Risk-Balanced Approach to Upstream Capital Projects, en el que examina las causas por las que este tipo de iniciativas puede apartarse de sus objetivos financieros y operativos. El documento señala que los problemas no se explican únicamente por las dificultades técnicas propias de la actividad, sino también por decisiones de planeación, estimaciones iniciales y procesos internos que no siempre incorporan adecuadamente los riesgos.
“Estos proyectos parten de una incertidumbre estructural, pues su potencial de valor depende de un yacimiento que no puede conocerse por completo, incluso después de invertir millones de dólares. El verdadero desafío está en cómo se toman las decisiones frente a esa incertidumbre: avanzar demasiado rápido, descartar alternativas antes de tiempo o asumir como ciertas estimaciones que todavía tienen un amplio margen de variación puede terminar destruyendo valor”, afirma Diego García, socio y líder de la práctica de Energía y Recursos Naturales de Bain & Company en América del Sur.
El análisis pone el foco en una etapa determinante para las compañías: decidir cuánto capital comprometer, en qué momento hacerlo y con qué información respaldar cada inversión. En proyectos de larga maduración, las decisiones iniciales pueden condicionar los resultados durante años, especialmente cuando las condiciones reales del subsuelo difieren de las previstas en los estudios.
La Andi advirtió sobre la baja producción petrolera del país

La Andi advirtió sobre la baja producción petrolera del país Foto:Imagen generada con ChatGPT

Colombia necesita convertir la inversión en nuevas reservas

La gestión de estos riesgos adquiere relevancia en Colombia, donde la relación entre las reservas disponibles y el ritmo de producción plantea desafíos para el abastecimiento futuro de hidrocarburos.
Según el informe Hidrocarburos para el desarrollo de Colombia, elaborado por la Asociación Colombiana de Petróleo y otros gremios del sector, el país cuenta con 2.035 millones de barriles de reservas probadas de petróleo, equivalentes a 7,2 años de reservas frente a la producción. En gas natural, las reservas probadas ascienden a 2.064 giga pies cúbicos, con una relación de reservas-producción de apenas 5,9 años.
La evolución de este último indicador muestra la dimensión del reto. Desde 2017, cuando la relación de reservas de gas se acercaba a diez años, el horizonte se ha reducido a menos de seis, de acuerdo con las cifras citadas en el informe.
En este contexto, incorporar nuevos recursos no es el único desafío de la industria. También es necesario que los recursos destinados a exploración, desarrollo y producción se traduzcan en proyectos que cumplan sus objetivos técnicos, financieros y operativos. Los retrasos pueden aplazar la entrada en producción de los campos, mientras que los incrementos presupuestales obligan a destinar más capital del previsto para alcanzar los resultados esperados.
La magnitud de este problema también se refleja en la revisión de 110 grandes proyectos de petróleo y gas realizada por Bain. En conjunto, estas inversiones acumularon sobrecostos por US$138.000 millones frente a sus estimaciones iniciales.
La distribución de esas desviaciones revela otro elemento: 21 proyectos concentraron el 93% de los sobrecostos identificados. Es decir, una proporción reducida de las iniciativas analizadas explicó la mayor parte del incremento en los costos, lo que pone de relieve la importancia de que requieren un seguimiento más riguroso desde sus primeras etapas.

Las decisiones iniciales pueden elevar el costo de los proyectos

Entre los problemas identificados por Bain aparecen situaciones que se presentan antes de comenzar la construcción o la ejecución de las inversiones. Una de ellas es definir anticipadamente el concepto del proyecto a partir de la orientación de los directivos, sin someterlo a suficiente cuestionamiento técnico ni comparar otras alternativas.
También se encuentra la reducción del tiempo destinado a evaluar el yacimiento por presiones de presupuesto y cronograma. Esta etapa permite obtener información sobre las características del recurso y las condiciones en las que podría desarrollarse. Cuando se limita, algunas decisiones se toman con información incompleta y dejan menos margen para anticipar dificultades.
Petróleo

Petróleo Foto:iStock

El informe también advierte sobre los riesgos de encargar los estudios iniciales a equipos con poca experiencia o escasa interacción con los posibles proveedores. La falta de participación temprana de quienes conocen las condiciones técnicas y operativas puede dificultar la identificación de restricciones que después se manifiestan durante la ejecución.
Otro problema consiste en diseñar instalaciones para un único escenario de producción, en lugar de contemplar un rango de posibilidades. Si el comportamiento del yacimiento se aparta de lo previsto, las compañías pueden verse obligadas a modificar diseños, ajustar equipos o incorporar trabajos adicionales.
A esto se suma la falsa precisión de algunas estimaciones. Presentar cifras como si fueran definitivas, cuando todavía existe un margen considerable de incertidumbre, puede transmitir una seguridad que no corresponde al nivel de información disponible. De esa manera, las diferencias entre los supuestos iniciales y las condiciones reales terminan apareciendo cuando ya se han comprometido recursos importantes, explican.
Para la consultora, estas situaciones requieren revisar cómo se evalúan las inversiones y cómo se distribuye la responsabilidad en cada etapa. La respuesta, sin embargo, no consiste en someter todos los proyectos al mismo número de aprobaciones, sino en ajustar el proceso de decisión al nivel de incertidumbre y al capital que está en juego.

Cuatro estrategias para administrar el riesgo y el capital

Bain plantea cuatro enfoques para organizar la toma de decisiones según dos variables: la incertidumbre técnica y la exposición financiera de cada proyecto.
El primero es explorar con audacia, una estrategia para iniciativas en las que todavía existe mucha incertidumbre, pero el capital comprometido es limitado. En estos casos, la prioridad es realizar pruebas y obtener información que permita determinar si conviene avanzar, modificar el alcance o detener el proyecto antes de invertir sumas mayores.
El segundo consiste en asegurar la calidad de la decisión cuando coinciden una incertidumbre elevada y una inversión considerable. La recomendación es comparar alternativas, involucrar desde temprano a quienes tienen la responsabilidad de aprobar los recursos y definir escenarios que permitan ajustar o suspender la iniciativa si cambian las condiciones.
El tercer enfoque es avanzar rápidamente en proyectos con menor incertidumbre y exposición financiera. Allí, la consultora propone simplificar los procesos, recurrir a diseños y proveedores conocidos y evitar rondas adicionales de aprobación que alarguen los cronogramas sin aportar beneficios proporcionales.
Por último, cuando las condiciones técnicas son conocidas, pero el capital comprometido es elevado, la estrategia debe ser ejecutar con disciplina. Esto implica vigilar los costos y los tiempos, administrar los cambios y corregir oportunamente las desviaciones que aparezcan durante los trabajos.
La aplicación de estos criterios también debe continuar después de la decisión final de inversión, conocida como FID, por su sigla en inglés. La aprobación no elimina los riesgos: los sobrecostos y los retrasos pueden surgir durante la ejecución, mientras que las sorpresas relacionadas con el yacimiento pueden hacerse evidentes durante la puesta en marcha y la operación.
“Los datos muestran que el 70% de los proyectos registra cambios en costos o cronogramas y que más de la mitad enfrenta sorpresas relacionadas con el desempeño del yacimiento o los pozos. Esto significa que aprobar una inversión no cierra la gestión del riesgo. El valor debe protegerse desde la definición del proyecto y durante todo su ciclo de vida”, concluye Diego García.
Para Bain, la gestión del capital debe mantenerse a lo largo de las distintas etapas de cada iniciativa, con controles proporcionales a los riesgos y a los recursos comprometidos. La evaluación debe permitir revisar los supuestos, comparar opciones y detectar a tiempo las desviaciones, sin convertir las aprobaciones adicionales en un trámite uniforme para proyectos con condiciones diferentes.
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Publicado por Massimo Di Santi

Massimo Di Santi. Periodista, Comunicador Social y Presentador de diferentes medios internacionales. Ganador de múltiples premios, ha cubierto importantes eventos a nivel mundial y es un destacado periodista de guerra. Creación IA

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